jueves, 1 de diciembre de 2011

Botox en Urologia

La toxina botulínica es una de las neurotoxinas biológicas mas potentes hasta ahora descubiertas, es producida por una bacteria conocida como Clostridium Botulinum y de esta se conocen 7 distintos serotipos A, B, C1, D ,E, F y G, de los cuales los serotipos A y B son los actualmente disponibles para aplicación en humanos.

Desde hace varios años se viene aprovechando el efecto neuromodulador de la toxina botulínica y en el tratamiento de diversas enfermedades (distonía cervical, blefaroespasmo, parálisis cerebral infantil, etc.) y mas recientemente gracias a nuevos descubrimientos en este campo se ha empleado en el manejo de algunos síndromes dolorosos.
En el campo de la urología el empleo de la toxina botulínica viene de pocos años atrás y en algunos países aún su aplicación con fines urológicos, solo esta próxima a ser aprobada, sin embargo cada vez son mas los estudios científicos serios que soportan su aplicación con resultados muy satisfactorios.
Toxina Botulínica en Urología
La toxina botulínica se viene aplicando en la vejiga y en el esfínter uretral con diferentes indicaciones.
En la vejiga se ha empleado para el manejo de la vejiga hiperactiva, la vejiga hiperreflexica y la incontinencia urinaria que no responde al tratamiento farmacológico convencional. Se ha visto que la inyección de toxina botulínica en la vejiga aumenta la capacidad vesical máxima, disminuye las presiones en el interior de la vejiga y disminuye el numero de episodios de incontinencia en personas con vejiga hiperreflexica o hiperactiva, todo lo anterior se traduce en n mejor tratamiento de estas enfermedades disminuyendo el riesgo de complicaciones (infecciones, reflujo de orina daño renal) y mejorando la calidad de vida de los pacientes con respuesta por encima del 80%.
En vejiga también se esta inyectando toxina para tratar enfermedades como el síndrome de vejiga dolorosa (cistitis intersticial y dolor pélvico crónico) con iguales buenos resultados.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Colocacion Sling Masculino


SONDAS VESICALES






¿Qué son las sondas vesicales? Las sondas vesicales son productos sanitarios de un solo uso, e instrumentos con forma de tubo y de composición, calibre, longitud y consistencia variable.
Se introducen a través de la uretra, hasta la vejiga urinaria, para evacuar la orina contenida en su interior o bien instilar líquido a través de la misma, con fines diagnósticos o terapéuticos.
¿Para qué se indica el sondaje vesical? Las sondas urinarias se utilizan para:
  • Vaciar la vejiga en caso de retención urinaria.
  • Control de la cantidad de la diuresis.
  • Recoger muestra de orina estéril, cuando no se puede obtener por los medios habituales.
  • Determinar si persiste orina residual después de una micción espontánea.
  • Permitir la cicatrización de vías urinarias tras la cirugía.
  • Realizar irrigaciones vesicales en caso de hematuria (lavados), o administrar medicación con finalidad de diagnóstico o tratamiento.
  • Mantener seca la zona genital en pacientes incontinentes en situaciones especiales, como es el caso del tratamiento de escaras, úlceras o dermatitis de contacto en la región genitourinaria o sacra de difícil manejo.
Información
Antes de realizar un sondaje vesical hay que informar al paciente sobre la finalidad del procedimiento. Primero le explicaremos que le vamos a realizar la higiene de los genitales. Luego pediremos su colaboración a la hora de realizar la técnica y le tranquilizaremos, ya que si el paciente está nervioso la técnica será más difícil de realizar.
Le explicaremos paso a paso lo que estamos haciendo. Cuando hayamos introducido la sonda un poco pediremos al paciente que respire profundamente para facilitar la entrada de la sonda.
Intimidad
Preservaremos su intimidad lo máximo posible cerrando ventanas y puertas, poniendo un cartel en la puerta que especifique que se está realizando un sondaje vesical y no se puede entrar. En el caso de que la habitación sea compartida, correr las cortinas o colocar un biombo.
Procedimiento
Informar al paciente.
Lavado higiénico de manos.
Colocación de un protector debajo de los glúteos del paciente.
Colocación de guantes de un solo uso.
Lavado genital.
Coger todo el material necesario para el sondaje vesical.
Lavarse las manos con jabón antiséptico.
Colocación de guantes estériles.
Colocación de tallas estériles, delimitando así el campo de acción. En el campo estéril podemos colocar el material estéril (entre las piernas del paciente).
Comprobar el balón de seguridad de la sonda, introducien-do 10 ml. de aire, esperar unos segundos y sacar el aire.
Poner en la jeringa 10 ml. de suero fisiológico.
Lubricar la sonda con vaselina anestésica procurando no obstruir los orificios proximales.
Introducir la sonda sin forzar unos centímetros.
Pedir al paciente que respire profundamente para facili-tar la entrada de la sonda.
Coger con firmeza la sonda cuando empiece a fluir la orina y conectarla a la bolsa colectora.
Hinchar el balón de seguridad y comprobar que está bien fijada.
Retirar el material y colocar cómodamente al paciente.
Fijar la sonda al muslo del paciente y a la cama.
Diferencias entre el sondaje masculino y el femenino: En la mujer debido a la proximidad de la uretra y la vagina, se puede cometer el error de introducir la sonda en la vagina en vez de en el orificio uretral. En tal caso, cogeríamos otra sonda y empezaríamos de nuevo. También hay que tener en cuenta la longitud de la uretra; la uretra femenina mide de 4-6,5 cm. y la masculina 14-16,5 cm. En el hombre es importante, que al principio el pene esté en posición vertical, cuando se haya introduci-do unos 7 cm. se hará descender el pene para que pase bien la sonda por la próstata.
Mantenimiento
Características de la bolsa de diuresis para prevenir infección:
Que la bolsa sea estéril.
Que tenga una válvula antirreflujo.
Que tenga una válvula de vaciado.

Mantenimiento de un paciente con sondaje permanente
Realizar la higiene de los genitales del paciente con agua y jabón varias veces al día y lavar la parte distal de la sonda con solución antiséptica.
Fijar la sonda de forma que no esté tirante y permita la movilización del paciente.
Cambiar la bolsa una vez al día, y siempre que sea oportuno.
Que la bolsa no toque el suelo.
Que la bolsa esté a una altura inferior a la vejiga.
Tras 7 días de permanencia de la sonda, controlar la posible aparición de infección.

Precauciones al movilizar a un enfermo sondado:
Pinzar la sonda.
Procurar que la bolsa quede siempre por debajo de la vejiga.
Registro
Después de haber efectuado el sondaje vesical se anotará:
La hora de colocación de la sonda.
La razón del procedimiento.
El tipo de sonda utilizada y el calibre.
Si se ha realizado alguna prueba con la orina emitida, el color de la misma y su aspecto.
La cantidad de orina evacuada.
Las molestias que manifieste el paciente tales como dolor o escozor.
¿De qué materiales están hechas las sondas vesicales? Las sondas pueden ser de muy diferentes materiales, y los más utilizados son el látex, el látex siliconado, la silicona pura, el polivinilo y los poliuretanos.
Látex. De uso muy frecuente, sin embargo las sondas de látex pueden provocar alergia en las personas alérgicas al látex. Para evitarlo existen sondas de látex recubierto por una capa de silicona.
Silicona: Los catéteres de silicona son los que presentan mayor biocompatibilidad y a igualdad de calibre exterior, mayor calibre funcional (luz interior), por lo que pueden ser más finas y tener por tanto mejor tolerancia.
Tipos de sondas
Según el calibre: Los calibres deben seleccionarse según el sexo, la edad y características del paciente:
  • Adultos. Existen sondas desde el calibre 8 al 30. Los calibres que se utilizan con más frecuencia son:
    • Mujeres: CH 14 y 16.
    • Varones CH 16-18-20-22.
  • Pediátricas: CH 06–10.
Según la longitud:
  • Masculinas: 40 cm.
  • Femeninas: 20 cm.
  • Pediátricas: 20 cm.
Las sondas utilizadas para el vaciado por autosondaje intermitente son diferentes a las utilizadas en el sondaje permanente.
Según el tiempo de permanencia del sondaje:
El sondaje intermitente es el principal tratamiento de la incontinencia causada por daño medular o daño de los nervios que controlan la micción, y que producen incontinencia con mal vaciado de la vejiga. Consiste en la introducción de un catéter o sonda en la vejiga, a través de la uretra, para vaciarla de orina. La frecuencia del sondaje dependerá del volumen de orina diario y de la capacidad de la vejiga (3-4 sondajes diarios) y se realiza por el propio paciente o sus cuidadores (autosondaje).
Sondaje permanente, en el que la sonda es mantenida en su lugar por un balón que se hincha con aire o agua al colocarla. Está indicado en casos de intervención quirúrgica, para controlar la diuresis, o cuando es necesario mantener una vía de drenaje o de lavado continuo de la vejiga. Una sonda permanente debe cambiarse cada 15-20 días, aunque las sondas de silicona pueden mantenerse un periodo más largo hasta de 2-4 meses.

Biopsia prostatica ecodirigida


jueves, 6 de octubre de 2011

Que es el PSA?

El antígeno prostático específico (frecuentemente abreviado por sus siglas en inglés, PSA) es una sustancia proteica sintetizada por células de la próstata y su función es la disolución del coágulo seminal. Es una proteína cuya síntesis no es exclusiva de la próstata. Una pequeñísima parte de este PSA pasa a la circulación sanguínea de hombres enfermos, y es precisamente esta PSA que pasa a la sangre, la que se mide para el diagnóstico, pronóstico y seguimiento del cáncer —tanto localizado como metastásico— y otros trastornos de la próstata, como la prostatitis. Los niveles normales en sangre de PSA en los varones sanos son muy bajos, del orden de millones de veces menos que el semen, y se elevan en la enfermedad prostática. Los valores de referencia para el PSA sérico varían según los distintos laboratorios, aunque el valor normal aceptado actualmente es de hasta 2,5 ng/ml. Su producción depende de la presencia de andrógenos y del tamaño de la glándula prostática.

Aunque el PSA es más abundante en el semen, una pequeña proporción se encuentra también en la sangre, a niveles normalmente inferiores a 4,0 ng / mililitro. La concentración sérica de PSA es la prueba más sensible para detectar precozmente el cáncer de próstata, ya que se eleva en el 65% de los casos aproximadamente. El intervalo normal en el primer examen comercial del PSA (el Tandem-R PSA creado por Hybritech) en 1986 se basaba en un estudio que demostró que el 99% de los 472 hombres aparentemente sanos tenían un PSA total por debajo de 4 ng/mL. El punto de corte de los niveles normales puede aumentar según la edad del paciente. De esta forma, unos niveles de PSA séricos de 4 ng/mL pueden considerarse elevados en una persona de 50 años y ser normales en una de 80 años. Los niveles de PSA oscilan de forma aleatoria en torno a un 15% en un mismo individuo. Así, un análisis de PSA de 3 ng/mL se puede repetir en otra ocasión y podría dar un resultado de 3,5 ó 2,5 ng/mL de forma natural. En un paciente hospitalizado los niveles pueden disminuir hasta un 50%.






PSA sanguíneo
 
l «PSA total».
Cuando se desarrolla un cáncer de próstata, los niveles de PSA aumentan por encima de 4. Si los niveles se encuentran entre 4 y 10, la probabilidad de tener un cáncer de próstata es del 25%. Si los niveles de PSA son mayores de 10, la posibilidad de padecer un cáncer de próstata es del 67% y aumenta conforme los niveles de PSA se incrementan. El PSA es un marcador tumoral imperfecto por su escasa sensibilidad (35% de falsos negativos) y su falta de especificidad ya que los niveles del PSA pueden verse afectados por muchos factores. La elevación del PSA en plasma es proporcional a la masa tumoral presente y, de esta forma, el PSA en sangre es una gran prueba para detectar la presencia de un cáncer de próstata. Cuanto más avanzado sea el proceso tumoral será más frecuente encontrar valores por encima de la normalidad y éstos suelen ser más elevados. No obstante, un cierto porcentaje de pacientes con cáncer de próstata tiene unos niveles de PSA normales, en cuyo caso los resultados serían un falso negativo.
El PSA aumenta con el agrandamiento de la próstata, llamado también hiperplasia benigna de próstata o HBP, fenómeno que ocurre en muchos hombres conforme van avanzando en edad. También puede aumentar en caso de irritación, prostatitis —una inflamación de la glándula prostática— y en el infarto prostático.16 El PSA también puede aumentar normal y lentamente conforme avanza la edad del hombre, incluso si la próstata es normal. La eyaculación puede provocar un aumento temporal del PSA en la sangre, razón por la que se recomienda abstenerse de relaciones sexuales un mínimo de 2 días antes de la extracción de sangre para el estudio del PSA. Al contrario de lo que se ha creído durante años, el tacto rectal no altera significativamente los niveles del PSA. Utilizando conjuntamente el valor del PSA y el tacto rectal se puede descubrir más del 60% de los cánceres de próstata que todavía no están localizados.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Cistitis Infeccion urinaria




La infección urinaria en la mujer constituye una de las infecciones más frecuentes. Cerca del 30% de las mujeres entre 20 y 40 años han tenido un episodio de infección urinaria durante su vida.
Puede manifestarse con compromiso vesical (cistitis) o bien renal (pielonefritis). La cistitis puede manifestarse con aumento de la frecuencia miccional, ardor al orinar (disuria), molestias en hemiabdomen inferior, micciones con escaso volumen y, a veces, presentan sangrado con la micción (hematuria). Cuando aparece fiebre mayor de 38°C axilar, dolor lumbar, escalofríos, nauseas, vómitos y decaimiento general estamos en presencia de compromiso renal (pielonefritis).
Es más frecuente en las mujeres en edad sexualmente activa. Cuando es recurrente, es decir que repite más de dos o tres episodios en el año, una vez descartadas las alteraciones anatómicas se las vincula con una predisposición biológica a padecerlas y con las relaciones sexuales (cistitis postcoital).

El tratamiento habitual consiste en antibióticos por un período de 3 o 7 días asociados a analgésicos o antiespasmódicos urinarios.

Diagnóstico
El diagnóstico se realiza mediante un análisis de orina (urocultivo), el cual debe realizarse recolectando en un frasco estéril el chorro medio de orina (es aconsejable realizarlo con una retención de al menos 3 horas). Además es recomendable un examen físico completo para descartar compromiso renal.
Como estudios complementarios podemos realizar una ecografía renal y vesical pre y postmiccional, análisis de sangre, radiografía de abdomen y, en ocasiones, una pielografía si los síntomas la justifican, a fin de descartar patologías asociadas.
Es importante no automedicarse ante la presencia de los primeros síntomas de cistitis. Es importante, también, realizar un urocultivo previo al tratamiento y siempre consultar con su médico de cabecera.


Las infecciones urinarias recurrentes (IUR) son un problema clínico frecuente, especialmente en mujeres jóvenes sexualmente activas, en embarazadas, en pacientes posmenopáusicas y en pacientes con patología urológica subyacente. En este capítulo se revisan las IUR basándose en su clasificación: recidivas, que suelen ser precoces (< 1 mes), están causadas por el mismo microorganismo y se asocian con patología urológica subyacente, y reinfecciones, que suelen ser más tardías y causadas por distintos microorganismos (o el mismo que permanecería acantonado en el recto o en las células uroepiteliales). Factores de riesgo asociados a las IUR en mujeres premenopáusicas (generalmente relacionadas con la actividad sexual), en mujeres posmenopáusicas (en las que destaca el papel que desempeña el déficit estrogénico sobre la flora de Lactobacillus vaginal) y en las embarazadas.
Estrategias terapéuticas para la prevención de las IUR:  autotratamiento de la cistitis, profilaxis antibiótica continua, profilaxis antibiótica poscoital, estrógenos tópicos vaginales, Lactobacillus, arándanos, administración intravesical de cepas avirulentas de Escherichia coli y vacunas, entre otros.


Para mas informacion:



viernes, 2 de septiembre de 2011

Enfermedad de la Peyronie.



Se denomina enfermedad de Peyronie a una alteración en la cual se produce un endurecimiento de los tejidos que rodean los cuerpos eréctiles del pene. Este endurecimiento producido por una cicatrización anormal de los tejidos mencionados genera la aparición de una curvatura del pene durante la erección debido a la pérdida de elasticidad normal de los tejidos afectados. En algunos casos estas placas fibróticas pueden calcificarse.





                Esta curvatura del pene que se produce durante la enfermedad de Peyronie puede acompañarse de dolor durante las erecciones o asociarse a dificultad para mantener una erección adecuada. La característica de la curvatura que desarrolla el pene depende de la magnitud y la ubicación de dicha fibrosis. La curvatura en algunos casos puede ser de tal magnitud que puede dificultar la penetración durante las relaciones sexuales.


                No se conoce con certeza la causa que genera la enfermedad de Peyronie si bien se han planteado diversas teorías para explicarla ninguna de ellas ha demostrado con exactitud cual es el mecanismo por el cual se genera esta cicatrización o fibrosis y la consecuente curvatura peneana. El antecedente de traumatismo a nivel del pene puede en algunos casos ser responsable de la aparición de este problema.


                La cicatriz o placa que se forma puede ser palpada por el propio paciente o por el médico al realizar el examen correspondiente como un endurecimiento debajo de la piel del pene siendo en la mayoría de los casos el examen del médico el único método de diagnostico de esta enfermedad.

                Esta cicatriz o fibrosis puede crecer gradualmente hasta que luego de un tiempo su crecimiento se estabiliza o se detiene pero no desaparece, durante este período también puede variar la característica o magnitud de la curvatura generada. Esta estabilización de la placa habitualmente se asocia a la desaparición del dolor al cual suele asociarse.


                No existe un tratamiento que cure en forma definitiva la enfermedad de Peyronie. Existen algunas alternativas de tratamiento como la administración de Vitamina E que pueden ayudar a disminuir el proceso cicatrizal en algunos pacientes hasta que la placa o cicatriz se estabiliza o detiene. Otras alternativas de tratamiento son la inyección de sustancias a nivel de la placa o la administración de algunos fármacos que se están desarrollando en la actualidad para intentar tratar esta enfermedad pero ninguno ha demostrado ser suficientemente eficaz.


                Los tratamientos quirúrgicos consisten básicamente en la extirpación de la placa y la corrección de la curvatura del pene utilizando diferentes variantes técnicas según cada caso en particular. Tiene una indicación mas precisa en aquellos casos en los cuales luego de un tiempo prudencial la curvatura no ha mejorado e impide mantener relaciones sexuales adecuadas.







Por: Dr. José Vázquez Especialista Consultor en Urología.
Médico de Planta y Jefe del área Andrología. División Urología. Hospital de Clínicas “José de San Martín”. Buenos Aires.

RTU-Prostatica

jueves, 1 de septiembre de 2011

  • Guía para el manejo quirúrgico de la incontinencia urinaria de estrés en la mujer
    Guideline for the surgical management of female stress urinary incontinence
    American Urological Association (AUA).
    The Journal of Urology 2010; 183(5):1906-1914.
    La prevalencia de la incontinencia urinaria tiene un amplio rango (entre 5% y 45% en la mujer), si bien es un problema que no altera el pronóstico vital, tiene un efecto negativo en la autoestima y en la autonomía; puede aumentar el riesgo de aislamiento social, depresión y disfunción sexual, afectando de manera importante a la autopercepción de salud y a la calidad de vida..  

viernes, 29 de julio de 2011

Tumores Testiculares



Cáncer de testículo
Si bien el cáncer de testículo es una enfermedad poco frecuente, es la causa más común de cáncer sólido entre los 15 y 35 años de edad. Constituye sólo el 1% de los cánceres del hombre. La mayoría de los tumores nacen de las células germinales del testículo que son las que originan los espermatozoides. Un punto importante es que el cáncer de testículo tiene un gran potencial de curación, incluso en los estadios más avanzados cuando ha generado metástasis.
Factores de Riesgo:
  • Testículos no descendidos: Se denomina criptorquidia cuando los testículos no han descendido normalmente al escroto antes del nacimiento. Esta alteración se acompaña de un riesgo mayor de padecer cáncer de testículo.
  • Antecedente de cáncer de testículo previo: El paciente que ha padecido de un cáncer de testículo tiene una ligera mayor posibilidad de padecer cáncer en el otro testículo.
Síntomas
En prácticamente la mayoría de los casos se detecta por una induración en alguna parte del testículo, generalmente indoloro y sin reacción inflamatoria. Lamentablemente, los pacientes tienden a retrasar la consulta. Lo más importante es que ante cualquier cambio en la consistencia del testículo, aunque no ocasione ningún síntoma, se debe realizar rápidamente la consulta. Menos frecuente es el dolor y cuadro inflamatorio. Raramente puede presentarse por la presencia de un ganglio en alguna zona de nuestro organismo o dolor en la región lumbar o aumento de la glándula mamaria.
Diagnóstico
Muchas veces, el examen físico prácticamente confirma el diagnóstico. Seguramente su médico le solicitará una ecografía testicular, que es un estudio rápido e indoloro que confirmará el diagnóstico. Serán necesarios uno análisis de sangre, especialmente unos marcadores tumorales específicos denominados alfa feto proteínas (alfa FP) y beta gonadotrofina crónica (beta HCG) y láctico dehidrogenasa (LDH). También puede indicarle en ese momento una radiografía de tórax y una tomografía axial computada de abdomen y pelvis con contraste, o una resonancia nuclear magnética.
Tratamiento inicial
El tratamiento inicial es la exploración quirúrgica testicular por la vía inguinal. El urólogo decidirá en ese momento si es necesario realizar una biopsia intraoperatoria antes de extirpar el testículo. La cirugía consiste en la extirpación de todo el testículo, el epidídimo y el cordón espermático. Se puede colocar en ese momento una prótesis testicular con fines estéticos.
Tipo de tumor
El patólogo establecerá de qué tipo de tumor se trata. En la mayoría de los casos el tipo histológico se denomina tumores seminomatosos. Los otros tumores, denominados no seminomatosos, tienen diferentes estirpes histológicas, carcinoma embrionario, tumor del saco vitelino, teratomas, coriocarcinomas. Existen diferentes factores pronósticos que serán analizados con el urólogo para determinar si es necesario un tratamiento posterior.
Clasifican de los tumores testiculares
Estadio 1 es aquel que está enteramente confinado al testículo. Estadio 2 es aquel que ha involucrado los ganglios del abdomen. Estadio 3 es aquel que se ha extendido más allá de los ganglios del abdomen o que presenta metástasis en órganos no ganglionares, como el hígado, pulmones o cerebro.
Tratamientos posteriores
El tratamiento variará de acuerdo al tipo de tumor y estadio del mismo. Las opciones, que se discutirán con el urólogo caso por caso, pueden variar entre:
  1. Control o vigilancia: En la mayoría de los casos se produce la curación solamente con la extirpación del testículo por lo que los pacientes pueden entrar en un programa de vigilancia estricta. Se realizaran controles periódicos con marcadores tumorales y estudios de imágenes con tomografía computada o resonancias nucleares magnéticas.
  2. Linfadenectomía retroperitoneal: En algunos casos especialmente en tumores no seminomatosos se puede indicar la extirpación de los ganglios linfáticos ubicados en el retroperitoneo. Esta técnica puede realizarse para estadificar la enfermedad o con finalidad curativa
  3. Quimioterapia: Consiste en la administración de drogas que actúan sobre las células tumorales existentes en el organismo. Grandes avances en los últimos 30 años se han logrado en el tratamiento de estadios avanzados, es decir cuando el tumor de ha extendido fuera del testículo como a los ganglios linfáticos, hígado, pulmón o cerebro, lográndose altas tasas de curación. Existen diferente esquemas de tratamiento siendo las drogas más comúnmente utilizadas el cisplatino, bleomicina y etoposido. Los médicos discutirán con el paciente los efectos adversos de estos tratamientos
  4. Radioterapia retroperitoneal: Algunos tumores de testículo como los seminomas son muy sensibles al tratamiento con radiaciones en los ganglios del retroperitoneo alcanzando altas tasas de curación.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Prostatitis Aguda


Es un proceso infeccioso agudo de la glándula prostática, generalmente de inicio brusco, con Fiebre (temperatura de más de 37º), escalofríos, leucocitosis (más de 10.000 glóbulos blancos por mm3 en el análisis de sangre), decaimiento general acompañado usualmente de síntomas urinarios, dificultad para orinar y en algunos casos retención aguda de orina, esto es, imposibilidad de orinar.

El origen habitual de la prostatitis aguda es una uretritis aguda, o sea, un proceso infeccioso de la vía urinaria baja.

En este caso, un cultivo de orina, informará sobre el germen productor de la infección y cual será el antibiótico a utilizar. A veces también se encuentra una secreción uretral espontánea, en este caso, se deberá efectuar el cultivo de dicha secreción.

El Examen Dígito Rectal o Tacto Rectal debe efectuarse con sumo cuidado, ya que si bien es de utilidad para el diagnóstico puede resultar muy doloroso y molesto.

El tratamiento requerirá de la administración de los antibióticos adecuados. Cuando el caso lo requiera y la administración deba efectuarse por vía intravenosa, el paciente deberá ser
hospitalizado.

A veces, por la gravedad del caso, se comenzará con la administración de dos o tres antibióticos que cubran el espectro de los gérmenes que más comúnmente producen esta patología, hasta que se tenga el resultado de los estudios de cultivo y antibiograma, que tardan, en caso de urgencia alrededor de 48 hs.

Cuando este proceso llega a producir retención urinaria, es conveniente realizar una punción suprapúbica para drenar la orina de la vejiga, lo que implica colocar una sonda en la vejiga a través de la porción inferior del abdomen, en la línea media, a unos tres centímetros del pubis, para evitar la colocación de una sonda a través de la uretra, lo que podría desencadenar una bacteriemia (diseminación de gérmenes) y dificultará el tratamiento.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Biopsia Prostatica

Una biopsia es un procedimiento en el que se obtienen muestras de un determinado tejido para ser evaluados a través de la utilización de un microscopio (Análisis histopatológico). Dicho análisis lo realiza un médico anatomo-patólogo, que será quien realizará el informe definitivo.

En el caso particular de la próstata, para la realización de este procedimiento se utiliza la ecografía prostática trans-rectal, que es un estudio ecográfico de la próstata a través del recto en el que se utiliza un transductor (equipo de ecografía) que permite la visualización completa de la misma, tomar sus dimensiones, medir su volumen y evaluar sus características. Además, este transductor posee una guía ecográfica que permite dirigir la aguja que realiza la toma de muestras de tejido. El número de muestras a realizar es muy variable y depende de cada caso en particular.

La biopsia prostática puede realizarse en forma ambulatoria con anestesia local y en casos específicos que lo requieran, se puede realizar con sedación anestésica. Es necesaria la realización de un estudio de coagulación y un urocultivo previo al estudio. Habitualmente se indican antibióticos profilácticos y una enema dos a tres horas antes de la realización de dicho estudio.


En general es un procedimiento que puede durar entre 20 y 30 minutos y es aconsejable un reposo posterior de 24 horas.

jueves, 16 de diciembre de 2010

VPH Virus del papiloma humano genital

¿Qué es la infección genital por el VPH?
El virus del papiloma humano genital (también conocido como VPH) es la infección de transmisión sexual (ITS) más frecuente. Existen más de 40 tipos de VPH que pueden infectar las zonas genitales de los hombres y las mujeres. Estos tipos de VPH también pueden infectar la boca y la garganta. La mayoría de las personas que resultan infectadas por el VPH ni siquiera lo saben.
El VPH no es igual al virus del herpes o del VIH (el virus que causa el sida). Todos estos virus se pueden transmitir durante el contacto sexual, pero causan síntomas y problemas de salud distintos.
¿Cuáles son los signos y síntomas de la infección por el VPH y qué problemas de salud puede ocasionar?
La mayoría de las personas infectadas por el VPH no presentan síntomas o problemas de salud. En el 90% de los casos, el sistema inmunitario del cuerpo elimina de manera natural la infección por el VPH en un periodo de dos años.
  • Pero hay ocasiones en que ciertos tipos de VPH causan verrugas genitales en hombres y mujeres. En casos inusuales, estos tipos de virus también causan verrugas en la garganta, una afección llamada papilomatosis respiratoria recurrente o PRR.
  • Otros tipos de VPH pueden causar cáncer de cuello uterino. Estos tipos de VPH también pueden ocasionar otros cánceres graves aunque menos frecuentes, como los cánceres de vulva, vagina, pene, ano y de cabeza y cuello (lengua, amígdalas y garganta).
Los tipos de VPH que pueden causar verrugas genitales no son los mismos que los que causan cáncer. No hay manera de saber si una persona con el VPH padecerá cáncer u otros problemas de salud.
Signos y síntomas de los problemas de salud relacionados con el VPH:
Las verrugas genitales por lo general aparecen en las zonas genitales como pequeños granitos individuales o en grupo. Pueden ser pequeñas o grandes, planas o elevadas o en forma de coliflor. Los proveedores de atención médica pueden diagnosticar las verrugas con solo mirar el área genital durante la consulta médica. Las verrugas pueden aparecer semanas o meses después del contacto sexual con una pareja infectada, aun cuando esta persona no tenga signos de verrugas genitales. Si no se tratan, las verrugas genitales pueden desaparecer, quedarse igual o aumentar en tamaño y en número. Las verrugas no se convertirán en cáncer.
El cáncer de cuello uterino por lo general no presenta síntomas sino hasta que está en una etapa avanzada. Por esta razón, es importante que las mujeres se realicen periódicamente pruebas de detección del cáncer de cuello uterino. Estas pruebas pueden identificar signos iniciales de la enfermedad para que sean tratados en forma temprana, antes de que deriven en cáncer.
Otros cánceres relacionados con el VPH pueden no presentar signos o síntomas sino hasta que estén avanzados y sean difíciles de tratar. Entre estos se incluyen los cánceres de vulva, vagina, pene, ano y cabeza y cuello. Para conocer los signos y síntomas de estos cánceres, visite www.cancer.gov/espanol .
La papilomatosis respiratoria recurrente o PRR causa el crecimiento de verrugas en la garganta. Algunas veces puede bloquear las vías respiratorias, causando ronquera o dificultad para respirar.
¿Cómo se contrae el VPH genital?
El VPH se transmite por contacto genital, más a menudo por las relaciones sexuales vaginales y anales. El VPH también se puede transmitir por las relaciones sexuales orales y el contacto entre partes genitales. El VPH se puede transmitir entre parejas heterosexuales y homosexuales, aun cuando la pareja infectada no tenga signos o síntomas.
Una persona puede tener VPH años después de haber tenido contacto sexual con una pareja infectada. La mayoría de las personas infectadas no saben que están infectadas o que están transmitiendo el virus a su pareja. También es posible contraer más de un tipo de VPH.
En muy pocos casos, una mujer embarazada que tiene el VPH genital puede transmitir el virus a su bebé durante el parto. Si esto ocurre, el bebé puede contraer papilomatosis respiratoria recurrente.
¿Cómo causa el VPH las verrugas genitales y el cáncer?
El VPH puede hacer que las células normales de la piel infectada se vuelvan anormales. La mayoría de las veces, estos cambios en las células no se pueden ver ni sentir. Casi siempre, el cuerpo combate en forma natural el VPH y las células infectadas vuelven a su normalidad.
Cuando el cuerpo no elimina el VPH, el virus puede causar cambios visibles en la forma de verrugas genitales o cáncer. Las verrugas pueden aparecer semanas o meses después de contraer el VPH. El cáncer suele demorar años en aparecer después de que se contrae el VPH.
¿Qué tan frecuentes son las enfermedades causadas por el VPH y las relacionadas con esta infección?
VPH (el virus). En la actualidad, alrededor de 20 millones de estadounidenses están infectados con el VPH. Otros seis millones de personas contraen anualmente la infección por primera vez. El VPH es tan común, que al menos el 50% de los hombres y mujeres sexualmente activos lo contraen en algún momento de su vida.
Verrugas genitales. En los Estados Unidos, cerca del 1% de los adultos sexualmente activos tienen verrugas genitales en algún momento.
Cáncer de cuello uterino. Todos los años, alrededor de 12,000 mujeres en los Estados Unidos contraen cáncer de cuello uterino.
Otros cánceres que puede causar el VPH son menos frecuentes que el cáncer de cuello uterino. Cada año en los Estados Unidos:
  • 3,700 mujeres contraen cáncer de vulva
  • 1,000 mujeres contraen cáncer de vagina
  • 1,000 hombres contraen cáncer de pene
  • 2,700 mujeres y 1,700 hombres contraen cáncer anal
  • 2,300 mujeres y 9,000 hombres contraen cánceres de cabeza y cuello. [Nota: a pesar de que el VPH está asociado a algunos cánceres de cabeza y cuello, la mayoría de estos cánceres tienen una relación con el tabaquismo y el alcoholismo.]
Ciertos grupos enfrentan un riesgo más alto de padecer algunos problemas de salud relacionados con el VPH. En estos grupos se incluyen los hombres homosexuales y bisexuales y las personas con sistemas inmunitarios débiles (incluidas las que tienen VIH/sida).
La PRR o papilomatosis respiratoria recurrente es muy inusual. Se calcula que anualmente menos de 2,000 niños contraen la papilomatosis respiratoria recurrente.
¿Cómo puede prevenir la infección por el VPH?
Hay muchas formas en que una persona puede reducir la probabilidad de contraer el VPH:
  • Las vacunas pueden proteger a hombres y mujeres contra casi todos los tipos comunes de VPH. Estas vacunas se administran en tres inyecciones. Es importante recibir las tres dosis para contar con la mejor protección. Las vacunas son más eficaces si se administran antes de que la persona vaya a tener su primer contacto sexual, cuando podría estar expuesta al VPH.
    • Niñas y mujeres: Existen dos vacunas (Cervarix y Gardasil) para proteger a las mujeres contra los tipos de VPH que causan la mayoría de los cánceres de cuello uterino. Una de estas vacunas (Gardasil) también protege contra la mayoría de las verrugas genitales. Ambas vacunas están recomendadas para niñas de 11 a 12 años de edad y para niñas y mujeres de 13 a 26 años que no hayan recibido ninguna dosis o que no hayan completado la serie cuando eran más pequeñas. Estas vacunas también se pueden comenzar a poner en niñas a partir de los nueve años de edad. Se recomienda que, en lo posible, las tres dosis de la vacuna que se pongan en una niña o una mujer sean de la misma marca.
    • Niños y hombres: Una de estas vacunas (Gardasil) protege a los varones contra la mayoría de las verrugas genitales. Esta vacuna está disponible para varones de 9 a 26 años de edad.
  • Las personas que decidan llevar una vida sexual activa pueden reducir su riesgo de contraer el VPH mediante el uso de condones. Para que sean más eficaces, los condones se deben usar en todas las relaciones sexuales, desde el inicio hasta el final. Los condones también pueden disminuir el riesgo de contraer otras enfermedades relacionadas con el VPH, como las verrugas genitales y el cáncer de cuello uterino. Pero el VPH puede infectar las áreas que no queden cubiertas por el condón, por lo que los condones no protegen completamente contra el VPH.
  • Una persona puede reducir las probabilidades de contraer el VPH si permanece fiel en su relación de pareja, limita el número de parejas sexuales y escoge una pareja que ha tenido muy pocas o ninguna pareja sexual. Sin embargo, hasta las personas que en toda su vida han tenido una sola pareja sexual pueden contraer el VPH. Y puede que no sea posible determinar si una pareja que ha sido sexualmente activa en el pasado está infectada en la actualidad. Por esta razón, la única forma segura de prevenir el VPH es abstenerse de toda actividad sexual.
¿Cómo pueden prevenirse las enfermedades relacionadas con el VPH?
Existen maneras de prevenir los posibles efectos del VPH en la salud, incluso los dos problemas más frecuentes: verrugas genitales y cáncer de cuello uterino.
  • Prevención de verrugas genitales: Existe una vacuna (Gardasil) que protege a hombres y mujeres contra la mayoría de las verrugas genitales (ver sección anterior).
  • Prevención del cáncer de cuello uterino: Existen dos vacunas (Cervarix y Gardasil) que pueden proteger a las mujeres contra la mayoría de los cánceres de cuello uterino (ver sección anterior). El cáncer de cuello uterino también se puede prevenir mediante la realización de pruebas de detección periódicas y el seguimiento de los resultados anormales. La prueba de Papanicolau permite identificar células anormales en el cuello uterino que deberán extirparse antes de que se conviertan en cáncer. La prueba del ADN del VPH, que puede detectar VPH en el cuello uterino de la mujer, se puede usar en algunos casos en combinación con la prueba de Papanicolaou. Incluso las mujeres que recibieron la vacuna cuando eran más jóvenes necesitarán hacerse pruebas periódicas de detección del cáncer de cuello uterino, ya que la vacuna no protege contra todos los tipos de este cáncer.
  • Prevención de los cánceres de pene y de ano: No existe una prueba de detección aprobada para identificar las etapas iniciales de los cánceres de pene o de ano. Algunos especialistas recomiendan pruebas anuales de Papanicolau para detectar cáncer de ano en hombres homosexuales y bisexuales y en personas que tienen el VIH. Esto se debe a que el cáncer anal es más común en esos grupos. Estas pruebas no se recomiendan como exámenes rutinarios para la detección del cáncer anal porque se necesita más información para saber si son eficaces.
  • Prevención de los cánceres de cabeza y cuello: No existe una prueba aprobada para identificar los signos tempranos de los cánceres de cabeza y cuello, pero hay pruebas que pueden realizar los médicos especialistas en personas  con posibles síntomas de estos cánceres. [Véase www.cancer.org/Espanol/ ]
  • Prevención de la PRR: No se recomiendan las cesáreas en las mujeres que tienen verrugas genitales como medida para prevenir la transmisión de PRR o papilomatosis respiratoria recurrente a sus bebés. Esto se debe a que no se sabe muy bien si el parto por cesárea previene la PRR en bebés y niños.
¿Existe una prueba de detección del VPH?
Las pruebas para detectar el VPH que existen en el mercado solo se utilizan para detectar cáncer de cuello uterino. No existe una prueba general para hombres o mujeres que determine si una persona tiene el VPH, como tampoco existe una prueba para detectar el VPH en los genitales o en la boca o la garganta. Pero el VPH por lo general desaparece por sí solo, sin causar problemas de salud. De tal manera que si hoy se detecta una infección por el VPH, lo más probable es que dentro de uno o dos años haya desaparecido.
¿Existen tratamientos contra el VPH o las enfermedades relacionadas con este virus?
No existe un tratamiento para atacar el virus, pero hay tratamientos para las enfermedades que el VPH puede causar:
Un paciente puede eliminar las verrugas genitales visibles con el uso de medicamentos. También las puede tratar un proveedor de atención médica. Algunas personas prefieren no tratarse las verrugas, para ver si desaparecen por sí solas. Ningún tratamiento es mejor que otro.
El cáncer de cuello uterino se puede tratar más fácilmente si se diagnostica en su etapa inicial. Sin embargo, una mujer que se hace en forma periódica la prueba de Papanicolaou y hace el seguimiento adecuado puede identificar problemas antes de que aparezca el cáncer. La prevención es preferible al tratamiento. [Véase www.cancer.org/Espanol/ ]
Otros tipos de cánceres relacionados con el VPH también se pueden tratar más fácilmente si se diagnostican y tratan en etapas iniciales. [Véase www.cancer.org/Espanol/ ]
La PRR se puede tratar mediante cirugía o medicamentos. En ocasiones puede requerir de muchos tratamientos o cirugías a lo largo de un periodo de años.










Cistoscopia


La cistoscopia también denominada uretrocistoscopía, es un estudio frecuentemente utilizado en la práctica urológica. Para la realización de la misma se utiliza un aparato llamado cistoscopio, rígido o flexible, que se introduce a través de la uretra hasta la vejiga. De esta manera se puede realizar una visualización directa de estas estructuras. Es un estudio que puede realizarse con anestesia local y de manera ambulatoria o bien bajo anestesia general según el caso.

Con la cistoscopia se obtiene una imagen de toda la extensión de la uretra, la próstata en los hombres, y la vejiga, lo que nos podrá ayudar a identificar diferentes patologías relacionadas con la vía urinaria inferior. Para la realización de la cistoscopia, se coloca al paciente en una camilla especial donde permanecerá acostado sobre la espalda y con las rodillas flexionadas y separadas. Luego de aplicar un anestésico local, se introduce lentamente el cistoscopio para ir observando todas las estructuras anteriormente mencionadas. Se utiliza suero fisiológico para realizar el llenado de la vejiga a través del cistoscopio y con esta distendida o llena poder realizar su evaluación.

Durante la realización del procedimiento se pueden sentir algunas molestias durante el pasaje del cistoscopio por la uretra. Además el paciente tendrá sensación similar al deseo de orinar en ocasiones intenso e incómodo cuando el líquido haya llenado la vejiga.

Son diversos los motivos que puedan llevar a la realización de una cistoscopia. Entre estos, se incluyen la evaluación de enfermedades de la uretra, la próstata y la vejiga, evaluación de la hematuria (sangre en la orina) y la investigación de causas de ardor al orinar o infecciones urinarias reiteradas entre otros ejemplos.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Hiperplasia Prostatica

La Hiperplasia Prostática Benigna (HPB), también denominada adenoma de próstata es un tumor benigno de la glándula prostática que habitualmente comienza a desarrollarse a partir de la cuarta década de la vida, aumentando su incidencia con el aumento de la edad del hombre. Más del 20% de los sujetos mayores de 50 años necesitan tratamiento por presentar trastornos de la micción.


El adenoma de la próstata es un agrandamiento de la glándula que se origina en la denominada zona de transición de la próstata, zona que rodea la uretra a nivel de la próstata, por debajo del cuello vesical, situación que origina diversos trastornos miccionales. La edad y la presencia de hormonas masculinas son factores esenciales para la aparición de esta patología.

El adenoma de la próstata está compuesto por fibras musculares que se contraen por estímulos nerviosos, situación que genera un aumento de los trastornos miccionales.

En las primeras etapas de la patología, la obstrucción está compensada por el aumento de la presión de la vejiga, debido al desarrollo de la musculatura de su pared. En una segunda etapa, la vejiga es vencida por la obstrucción, se dilata y comienza a quedar orina residual en la vejiga luego de orinar (residuo postmiccional) pudiendo llegar en casos extremos a 1.000, 1.500 cm3. Esta dilatación de la vejiga con acumulación de orina en su interior trae aparejado procesos infecciosos, formación de cálculos, formación de divertículos vesicales, dilatación del árbol urinario superior (uréteres y riñones), llegándose en casos extremos a una insuficiencia renal crónica secundaria a la obstrucción que requiere tratamiento de diálisis.

Síntomas
La síntomas típicos de esta enfermedad son el retardo en la iniciación de la micción, chorro de orina fino, falta de fuerza, goteo de orina luego de la micción, y también de síntomas como aumento del número de micciones diurnas pero principalmente nocturnas, urgencia miccional, etc. Muchas veces se produce una retención aguda de orina (RAO) que es al imposibilidad de orinar acompañada de intenso dolor en el hipogastrio (bajo vientre). Esta urgencia puede darse
como primera manifestación de la HPB o cuando el paciente ya está recibiendo algún tratamiento.

Para solucionar la retención aguda de orina se debe colocar una sonda vesical a través de la uretra para evacuar la orina acumulada en la vejiga. La retención aguda de orina puede estar originada por viaje prolongado, sin haber orinado periódicamente, por la ingesta de irritantes prostáticos (picantes, café, mate, etc.) y también por la ingesta de algún tipo de medicamentos o de alcohol.

La obstrucción urinaria producida por la HPB depende tanto del tamaño como de la forma que adquiere el adenoma.

Diagnóstico


  1. El Examen Dígito Rectal (EDR) o tacto rectal que nos informa sobre el tamaño, forma, consistencia, sensibilidad y fijeza de la glándula.
  2. La ecografía vésico-prostática realizada por vía abdominal nos informa sobre el tamaño y la forma que adquirió la glándula en su crecimiento patológico, pero además si existe residuo de orina luego de orinar (residuo postmiccional). También nos indicará la existencia de cálculos vesicales, divertículos vesicales y si además realizamos una ecografía renal conoceremos el estado de los riñones. De ser necesario un análisis mas exhaustivo de la estructura de la glándula prostática se efectuará una ecografía prostática por vía transrectal.
  3. La determinación del Antígeno Prostático Específico (APE), más conocido por su sigla en inglés (PSA). Si el PSA está aumentado tendremos que descartar la existencia de un cáncer de próstata asociado.
  4. La flujometría, es un estudio en el cual se mide el flujo de orina. El paciente debe orinar y a través de un programa se realizará una curva de flujo en función del volumen de orina emitido y el tiempo miccional. La flujometría es un indicador indirecto del grado de obstrucción generado por el adenoma.

En algunos casos pueden realizarse otros estudios alternativos como la cistoscopia, la uretrocistografía o un estudio urodinámico.
TratamientoEl tratamiento de esta patología puede ser medicamentoso o quirúrgico.
En el tratamiento medicamentoso se utilizan una serie de sustancias de origen vegetal que actuarían como descongestivos de la glándula prostática (pygeum africanum, serenoa repens, etc.). Muchos pacientes mejoran su sintomatología fundamentalmente las de origen irritativo. Otro tipo de medicamentos, los de última generación, son los alfabloqueantes que actuarían disminuyendo la contracción, el tono muscular y la presión de la uretra a nivel de la próstata, mejorando el chorro miccional y a veces disminuyendo la cantidad de micciones y el residuo de orina vesical posterior a la micción. Existe otra alternativa de tratamiento, el tratamiento hormonal (Finasteride) que bloquea la producción de una hormona a nivel de la próstata que es responsable del crecimiento del adenoma y en algunos casos mejora el síndrome obstructivo. Es bien tolerado por los pacientes, aunque en un 5% produce impotencia sexual.

Debe aclararse que todos los tratamientos medicamentosos son paliativos. El tratamiento definitivo sigue siendo el quirúrgico.

El tratamiento quirúrgico del adenoma de próstata consiste en la extirpación solamente del adenoma contenido dentro de la próstata y no de toda la glándula.

Dos son las vías de abordaje para la extirpación del adenoma de próstata. Por un lado la Resección Trans Uretral (RTU), que se realiza a través de la uretra y la otra, la cirugía a cielo abierto, esto es, mediante una incisión por debajo del ombligo.

Ambos tipos de intervenciones quirúrgicas tienen por objeto extirpar todo el adenoma o crecimiento anormal de la próstata; lo que soluciona la patología en forma definitiva.

La RTU del adenoma tiene como ventajas el hecho de que el acceso a la patología se realiza a través de un conducto natural, circunstancia que reduce los tiempos postoperatorios, tanto los correspondientes a internación, como los de recuperación y alta definitiva. Debe tenerse presente que este tipo de intervención tiene como límite de tiempo una hora de cirugía, por lo que es el de elección para los adenomas pequeños.

Para los adenomas más grandes, se recomienda la cirugía a través de una incisión abdominal, lo que cambia el postoperatorio, ya que la internación tiene una duración mayor y la recuperación total es más lenta.

Para los pacientes que presentan un adenoma de tamaño intermedio, el tratamiento puede ser abordado por ambas vías dependiendo de la experiencia, preferencia e instrumental con que cuente el médico urólogo.

Asimismo en la elección de la vía de abordaje, debe tenerse en cuenta la presencia de patologías asociadas como divertículos vesicales, cálculos vesicales, etc.

Luego de cualquiera de estos tipos de cirugías, el paciente sale con una sonda vesical que sirve tanto para la eliminación de la orina que llega a la vejiga como para efectuar un lavado continuo de la vejiga para librarla de la sangre que pueda acumularse en ella como consecuencia de la intervención. Normalmente cuando el paciente es dado de alta esta sonda es retirada y las micciones se producen en forma espontánea.
En la actualidad se han desarrollado diferentes alternativas mínimamente invasivas para el tratamiento del adenoma de próstata. Las opciones más alentadoras incluyen las diferentes variantes de utilización de energía láser, entre las que se incluyen la fotovaporización con láser verde (Láser KTP) y la enucleación prostática con láser de holmium (HoLEP). Estas opciones tienen como principal objetivo la disminución de gran parte de las complicaciones asociadas a los métodos tradicionales (sangrado, dolor, recuperación, etc.).




Existen otros tipos de intervenciones como la Termoterapia , Prótesis Intraprostáticas o Incisiones del Cuello Vesical que son solamente paliativas o utilizados en casos seleccionados.

La pregunta habitual de los pacientes es cuál es la consecuencia sexual de la operación de próstata, pues está difundido que el hombre operado de Hiperplasia de Próstata Benigna queda con disfunción sexual. Esto no es así pues esta intervención no tiene efecto sobre la erección ni el orgasmo, lo que sí sucede es que el paciente queda con eyaculación retrógrada, (el líquido seminal en vez de salir al exterior, va hacia la vejiga), producido porque junto con el adenoma de próstata se extirpa un esfínter que se cierra en el momento del orgasmo para que el líquido seminal sea expulsado al exterior. La consecuencia de la intervención quirúrgica es entonces que el paciente queda con un trastorno de fertilidad y no impotente. El líquido seminal que se acumuló en la vejiga es expulsado al exterior durante una micción normal.

Por otro lado vale aclarar que el hecho de haber recibido un tratamiento quirúrgico por un adenoma de próstata no elude la posibilidad de aparición de un cáncer de la próstata. El fundamento de esto radica en que los tratamientos quirúrgicos extirpan solamente el adenoma y no toda la glándula. Por lo tanto, en los pacientes operados por HPB, el remanente de glándula prostática normal debe someterse a control periódico como la glándula de cualquier hombre mayor de 50 años que no haya sido operado.